miércoles, 4 de noviembre de 2015

tres cosas en la vida

Yo siempre he abogado por las cosas sencillas, aquellas que satisfacen una vida sin precariedades pero tampoco con lujos innecesarios, lo cual no es precisamente atentar contra un "estilo de vida" en donde los gastos que pueden considerarse superfluos por algunos, son elementos de la canasta básica en la de otros, siempre y cuando sean un complemento acorde al ingreso de la casa, por no decirle hogar.

Sin embargo, más allá de si un viaje al extranjero al año es una banalidad o no, o si tener televisión de paga es un mal necesario en nuestros tiempos y sobre todo en un país como México, hay tres cosas que por lo general no puedo mantener en equilibrio, no desde que lo recuerdo y menos ahora que puedo detenerme a pensar en ello, tres cosas que suenan a poco, pero llevan una vida equilibrar, al menos ésta que lleva sus 33 vuelas al sol.

Salud, dinero y amor, por cursi o caprichoso que suene la triada, son los mínimos indispensables para poder dormir y descansar cada noche, no recuerdo la última vez que dicha trifecta formo parte de mi vida, de lo que si estoy consciente es que hoy no tengo clara ninguna de las tres, que si bien son un trabajo de todos los días y un proyecto a futuro, también pueden convertirse en serias preocupaciones de un momento a otro.

Sin redundar mucho en lo que me puede quitar el sueño, y con la única intención en usar este medio para liberar un poco de RAM de mi sistema, además de algún día volver a leer éstas líneas esperando estar en una mejor situación, aquí va un resumen de cada punto.

Salud, por lo general estoy bien, no me enfermo ni seguido ni muy fuerte, de una gripa una vez al año a lo mucho no me salvo, sin embargo entre más te cuidas o procuras no estar expuesto a alguna enfermedad, cuando sucede no sólo es molesto, saca de onda, sobre todo si se pudo prevenir, y para aclarar, no es grave pero es caro, una mala atención de un dentista hace un año hoy me tiene con 6 visitas a uno nuevo para corregir y reconstruir.

Dinero, éste año ha sido todo un reto a mi bolsillo, lo que empezó con la mejor de las vibras e intenciones de lograr objetivos que en otros años en el despacho, se ha visto comprometido por malas decisiones al buscar personal, clientes y gastos que no tenía hace tiempo, que pueden verse como innecesarios pero en realidad fueron invertidos en algo así como una relación que hoy no tengo aunque lo supongo.

Amor, ha sido toda una experiencia estar con ella, algo lo suficientemente bueno como para no querer hacer otra cosa en ningún lado, tampoco buscar suerte con alguien más o siquiera intentarlo, sin embargo mi intención ha sido clara supongo desde el principio, quiero intentar algo hasta sus últimas consecuencias, lo único malo es que no se medir o distinguir las últimas consecuencias para quién, para variar, siempre llevo las de perder, aunque estoy más consciente de ello que cualquiera de las otra veces que no sólo perdí, o deje ir o salieron mal, es cuestión de estar listo para más y no tener más que sólo la idea de lo bueno que puede ser, sin promesas de nada más, una noche a la vez, y una ausencia donde no parece estar siquiera permitido extrañar, dudar o preguntar, porque no hay nada más que la idea, una ilusión de lo que solo ella sabe si puede dejar que pase, o si solo espera que pase de largo.

Todo tiene solución, es cuestión de actitud, paciencia, trabajo y decisión, sin embargo es en noches como esta que todo viene a mi mente en un sólo momento, en un instante que te pone de rodillas, te satura y lo único que puedes hacer es pensar y esperar que todo no te quite el sueño y te deje avanzar, ver la luz de la mañana, levantarte y seguir adelante, solo, pues en cualquier momento, la única persona con la que cuentas, eres tú, hasta que alguien más decida que quiere compartir el camino que llevas.

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